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Creación Literaria

Relato1

. 1 minuto leído . Written by Brenda Aguado Laureano

Entras a una casa desconocida, todo brilla con una luz amarillenta, como si estuvieras atrapado en una postal antigua, no logras que tus ojos se adapten a los colores, pero te gusta esa sensación cálida que empieza a recorrer tu cuerpo. Ves que alguien se acerca, lo reconoces bien aunque creías que ya lo habías olvidado, eres tú de pequeño, se acerca a paso tranquilo y te observa desde lejos como si no supiera si seguir caminando hacia ti; no sabes si quieres que se acerque. ¿Qué le vas a decir? ¿No debería haber un caos en el universo solo porque te encuentres de pronto con tu niño pasado? Él sigue caminando hacia ti, un poco dubitativo, pero a paso constante. ¿Tú? ¿Vas a correr?

Te quedas paralizado, el ambiente cálido de pronto te quema, te sientes enfermo, no soportas estar un segundo más ahí... De pronto él llega y te toma la mano:

— ¿Recuerdas cuando mamá murió? Papá se puso muy mal y tuvimos que ir a vivir con la abuela, tampoco a él lo volvimos a ver, todos dicen que se suicidó, pero nadie sabe dónde ni cuando... La abuela es buena, pero extraño a mamá...
— ¿De qué estás hablando? Mamá sigue viva, yo la fui a visitar hace poco, ella está perfecta de salud
— Mamá se enfermó cuando yo era muy pequeño, yo no recuerdo muy bien cómo se veía, pero mi abuela tiene algunas fotos de cuando se casó con papá, ella tenía un cabello muy bonito, dicen que yo ya no la vi así, pero solo de esa forma la recuerdo... Papá no quiso saber nada más de mí después de lo que pasó, lo último que me dijo es que todo había sido mi culpa, pero yo no sabía nada de eso... La abuela tiene muchas fotos de papá cuando era pequeño, dice que yo...

Despiertas con el cuerpo empapado se sudor, te cuesta respirar y sabes que no podrás volver a conciliar el sueño, te levantas lentamente para no despertar a tu esposa, caminas hasta la cuna donde duerme tu hijo, apenas tiene cinco meses y luce tan tierno dormido, ojalá todo en tu vida fuera tan tranquilo como cuando lo ves dormir. Revisas el reloj, las 5:30, en media hora tienes que vestirte para acompañar a tu esposa a su segunda sesión de quimioterapia..